domingo, 12 de diciembre de 2010

13 de Diciembre – Fusilamiento de Manuel Dorrego



“Mi querida Angelita: En este momento me intiman que dentro de una hora debo morir; ignoro por qué; más la Providencia Divina, en la cual confío en este momento crítico, así lo ha querido. Perdono a todos mis enemigos y suplico a mis amigos que no den paso alguno en desagravio de lo recibido por mí. De los cien mil pesos de fondos públicos que me adeuda el Estado, sólo recibirás las dos terceras partes; el resto lo dejarás al Estado. Mi vida, educa a esas amables criaturas, sé feliz, ya que no has podido ser en compañía del desgraciado”.

El 13 de Diciembre de 1828, moría fusilado el Gobernador y Capitán General de la Provincia de Buenos Aires Manuel Dorrego por orden de Juan Lavalle.
Había nacido en Buenos Aires en 1787 y cursó sus estudios en el Real Colegio de San Carlos siguiendo los mismos en Chile dónde participa del movimiento revolucionario de 1810.
Ya en las Provincias Unidas del Río de la Plata integró el Ejercito del Alto Perú, combatiendo en Suipacha y en otras grandes batallas.
Es en Estados Unidos dónde conoce las características del sistema democrático y federal, ideas que luego sostendrá y defenderá a muerte.
El Poder Ejecutivo Nacional en nuestro país fue establecido el 6 de Febrero de 1826, siendo Rivadavia el primer Presidente. Dos o tres días después envía al Congreso su proyecto sobre Capital de la República.
Los federales se oponían al mismo ya que establecía a la ciudad puerto de Buenos Aires como capital del Estado.
Sostuvo Dorrego:

“He aquí la aristocracia, la más terrible, porque es la aristocracia del dinero (…) Échese la vista sobre nuestro país pobre: véase que proporción hay entre domésticos y asalariados y jornaleros y las demás clases, y se advertirá quienes van a tomar parte en las elecciones. Excluyéndose las clases que se expresan en el artículo, es una pequeñísima parte del país, tal vez no exceda de la vigésima arte (…) ¿Es posible esto en un país republicano? ¿Es posible que los asalariados sean buenos para lo que es penoso y odioso en la sociedad pero que o puedan tomar parte en las elecciones?” El argumento de quienes habían apoyado la exclusión era que los asalariados eran dependientes de su patrón. “Yo digo que el que es capitalista no tiene independencia, como tienen asuntos y negocios quedan más dependientes del Gobierno que nadie. A esos es a quienes deberían ponerse trabas (…) Si se excluye a los jornaleros, domésticos, asalariados y empleados. ¿Entonces quiénes quedarían? Un corto número de comerciantes y capitalistas”. Y señalando a la bancada unitaria: “He aquí la aristocracia del dinero y si esto es así podría ponerse en giro la suerte del país y marcarse (…) Sería fácil influir en las elecciones; porque no es fácil influir en la generosidad de la masa, pero si en una corta porción de capitalistas. Y en ese caso, hablemos claro: ¡el que formaría la elección sería el Banco¡”

“El 27 de Junio Rivadavia renunció a la presidencia de la República. El 5 de Julio el Congreso eligió Presidente a Vicente López y Planes quien nombró ministros a Marcos Balcarce, legista, y a Tomás M. Anchorena, directorial. El partido federal era dueño de la situación política del país. El 12 de Agosto, Dorrego fue elegido gobernador de Buenos Aires” (Barba, Enrique. Unitarismo, Federalismo, Rosismo. Buenos Aires, Ediciones Pannedille, 1972)
El 1 de Diciembre de 1828 Lavalle se pronuncia con Dorrego quien abandona Buenos Aires, y luego de ser detenido es fusilado en Navarro el día 13.
Lavalle escribió:

“Participo al Gobierno Delegado que el coronel Dorrego acaba de ser fusilado por mi orden, al frente de los regimientos que componente esta división. La historia juzgará imparcialmente si el coronel Dorrego ha debido morir o no morir, y si al sacrificarlo a la tranquilidad de un pueblo enlutado por él puedo haber estado poseído de otro sentimiento que el del bien público”.

Años más tarde, se descubrirían las cartas instigadoras de dicho crimen:

Carta de Salvador María del Carril a Lavalle, sugiriendo la necesidad de tomar medidas drásticas contra Dorrego, 12-12-1828
Señor general don Juan Lavalle
Querido general:
(…) Ahora bien, general, prescindamos del corazón en este caso (…) Así, considere usted la suerte de Dorrego. Mire usted que este país se fatiga 18 años hace, en revoluciones, sin que una sola haya producido un escarmiento (…). En tal caso, la ley es que una revolución es un juego de azar en el que gana hasta la vida de los vencidos cuando se cree necesario disponer de ella. Haciendo la aplicación de este principio de una evidencia práctica, la cuestión me parece de fácil resolución. Si usted, general, la aborda así, a sangre fría, la decide; si no, yo habré importunado a usted; habré escrito inútilmente, y lo que es más sensible, habrá usted perdido la ocasión de cortar la primera cabeza a la hidra, y no cortará usted las restantes; ¿ entonces, qué gloria puede recogerse en este campo desolado por estas fieras ¿. Nada queda en la República para un hombre de corazón”. Salvador María del Carril

Mientras tanto en San Nicolás para dicha época el General Lavalle ordenó el reestablecimiento de la Comandancia Militar que había sido suprimida un año antes por Dorrego. La ciudad se preparaba para las consecuencias funestas de ese grave crimen. La ciudad se convertiría en una plaza de guerra contra las fuerzas de Santa Fe. La misma era comandada por José Feliz Bogado. El pueblo de Pergamino sin embargo se ponía del lado de Estanislao López. (De la Torre José, Historia de San Nicolás de los Arroyos, Editorial Rosario, Rosario, 1947)
Pero esa, ya es otra historia…

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