sábado, 21 de enero de 2012

EL PRESIDENTE QUE NO FUE. Comentario bibliográfico de Ricardo Primo


BONASSO Miguel, EL PRESIDENTE QUE NO FUE. Los Archivos ocultos del peronismo, Espejo de la Argentina, Planeta, Bs. As. 2010, 683 pág.

¿Qué papel tuvo Héctor J. Cámpora en la Historia Argentina? ¿De que manera represento a los diversos sectores del peronismo? ¿Cómo fue su relación con Perón? Todas estas preguntas y muchas más tienen sus respuestas en este formidable libro.
Tengo que admitir que llegar al final del mismo, me trajo nostalgia porque la narrativa de Bonasso sobre aquellos años, describen a la perfección un tiempo que se fue, con otros valores y otras costumbres.
El libro se divide en cuatro grandes archivos o capítulos: “Memorial de la calle Arcos”, dónde el autor recrea los inicios políticos de Cámpora en San Andrés de Giles, su grupo familiar y el paulatino acercamiento a Juan Domingo Perón durante sus dos gobiernos a través del paso en la Presidencia de la Cámara de Diputados.
El segundo archivo titulado “El Tío” nos remite a los años de la resistencia peronista, la cárcel y el exilio. Allí desfilan personajes que en el peronismo dejaron sus improntas y la relación creciente de Campora con los sectores juveniles del peronismo que luego lo bautizarían como “El Tío”.
En el tercer archivo “La técnica del Golpe de Estado”, atraviesa toda la etapa de las gestiones y posterior regreso de Juan Domingo Perón a la Argentina luego de 17 años de exilio. La aparición cada vez más influyente en la escena de José López Rega, la masacre de Ezeiza, la influencia de los sectores trabajadores y la creciente división entre una derecha sindical y la izquierda que a su vez una parte de la misma se consideraba peronista. FAR, FAP, MONTONEROS y la TRIPLE A aparecen aquí desangrando aquellos años felices del reencuentro de Perón con su pueblo.
En el cuarto y último archivo, “Los Heraldos Negros”, la dictadura militar iniciada en 1976 con su secuela de secuestros, desapariciones y torturas hacen el epicentro en aquellas páginas dónde Héctor J. Campora debe exiliarse en la embajada de México hasta que las autoridades militares, certeramente informados de su enfermedad terminal, deciden luego de largos años, otorgarle el salvoconducto para viajar a ese país dónde finalmente fallece alejado del cariño de sus ciudadanos.
EL PRESIDENTE QUE NO FUE termina con la impresión que verdaderamente trasmite su título. Por su acción se ganó la simpatía de los sectores juveniles y el apoyo de las organizaciones guerrilleras, algunas de las cuales paulatinamente se distanciarían de Juan Perón en vida, para retomar el camino de las armas. Pero también ganó el odio de las Fuerzas Armadas quienes lo consideraron injustamente como “ideólogo” de la subversión, odio que se impuso aún ante su cruenta enfermedad negándole durante años el permiso para salir del país.
Creo sinceramente que esta etapa pequeña, muy rápida de nuestra historia, tiene que ser trasmitida con todo su candor, sus ilusiones y también sus errores, para recuperar a sus protagonistas y sus banderas de lucha en un mundo bipolar que ya quedó atrás pero que nos ilustra la entrega y el sacrificio de quienes creían que era posible cambiar nuestro rumbo.

RICARDO DARIO PRIMO
21 de Enero del 2011.

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