lunes, 28 de febrero de 2011

Bicentenario del 1er Combate Naval Argentino


1811 – 2 de Marzo - 2011-
Bicentenario del 1er Combate Naval Argentino
Por
Ricardo Darío Primo
ricardodarioprimo@hotmail.com

Los ideales de la Revolución de Mayo se estaban expandiendo en los antiguos territorios del Virreinato del Río de la Plata. Manuel Belgrano, comisionado por la 1ra Junta de Gobierno, estaba llevando a cabo su campaña al Paraguay y a su paso por San Nicolás, incrementa el número de efectivos con la participación de numerosos arroyeños.
Tras la fuerte resistencia realista en tierra guaraní, solicita refuerzos a la Junta Grande de Gobierno que otorga a Francisco de Gurruchaga la responsabilidad de organizar una escuadrilla naval que garantice seguridad a los efectivos terrestres que se enviarían en su apoyo.
Nuestro país carecía de una fuerte tradición naval, de efectivos con experiencia en estos menesteres además de astilleros y establecimientos donde pudiesen adquirirse elementos propios para la navegación.
La tarea fue ardua y se organiza la primera escuadra naval argentina, compuesta por tres naves: un Bergantín, el 25 de Mayo a cargo del francés Hipólito Bouchard, la Balandra América a órdenes del Cdte. Ángel Hubac y la Goleta Invencible a cargo de Juan Bautista Azopardo.
Este último estaría al mando de la escuadrilla que recibió sus órdenes secretas de manos de la Junta y luego de su partida de Buenos Aires deberían ser abiertas recién a la altura de la isla Martín García. En ellas se destacaba el significado de su misión y que la misma debía llevarse a cabo sin medir consecuencias es decir, destruir al enemigo o morir en el intento sin alternativa de caer prisioneros.
La escuadra nacional de acuerdo al historiador José Biedma (1911) sumaba en total 200 hombres y apenas 33 cañones.
Entre el 24 y 25 de Febrero, las naves patriotas se estacionan en el Paraná, en las inmediaciones de San Nicolás, recibiendo noticias del Cdte Militar de San Nicolás de la cercanía de una flotilla realista que estaría a cargo del español Jacinto de Romarate compuesta al menos por siete buques fuertemente armados.
Azopardo emplaza una batería terrestre en la llamada Bajada de San Antonio retirando cañones de la Invencible y del 25 de Mayo y destinando hombres al efecto. Fiel a sus ordenes iza junto al pabellón español (todavía no se había creado la enseña patria) una bandera roja, señal de combate a muerte lo que impactaría psicológicamente en la poca experimentada tripulación patriota.
A las 07:30 hs del 2 de Marzo de 1811 comienza el cruel combate que en un primer momento juega a favor de los patriotas.
Desperdiciado el momento propicio para el ataque a los realistas, estos emprenden nuevamente su fuego de artillería y fusilería contra nuestras naves que van siendo abatidas con grandes pérdidas humanas. Se vivieron escenas de heroísmo por parte de quienes se inmolaron cumpliendo su deber con la patria naciente y de cobardía por parte de quienes se arrojaron a las aguas presos del temor.
Le quedaban alrededor de 8 hombres al Tte Cnel Azopardo cuando intenta hacer volar su buque, lo que es observado por los españoles con particular asombro y deciden perdonarle la vida a él y a su tripulación.
Azopardo se consideraba americano y eso le valió ser considerado como “insurgente” y por eso junto a sus hombres tuvieron que soportar crueles años de prisión en cárceles y castillos españoles. A su regreso luego de 10 años de ostracismo, tuvo que enfrentar un juicio de guerra por su desempeño. Rehabilitado por las autoridades, participa luego como 2do Cdte del Alte Brown en la Guerra del Brasil y fallece el 23 de Octubre de 1848.
El Combate Naval de San Nicolás fue el bautismo de fuego de nuestra Armada Nacional. Para esta ciudad y su región constituye un eslabón más de su abnegado sacrificio en la construcción de nuestra Patria. Le seguirían su participación en la defensa de nuestra soberanía en la Vuelta de Obligado y en el Atlántico sur durante la gesta de Malvinas.
En nuestra ciudad se erigió un monumento recordatorio (Pellegrini frente al río) que fue inaugurado con la presencia del Presidente Juan Domingo Perón en 1947 y luego la Sociedad de Escritores presidida por el historiador José de la Torre gestiona y logra que los restos de Azopardo fueran depositados en una urna en su interior.
Doscientos años de historia y un bicentenario lleno de compromisos con nuestra historia y sus gloriosos hombres.

-Ricardo Darío Primo-

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