lunes, 30 de junio de 2008

1º de Julio - DIA DEL HISTORIADOR

1 º DE JULIODÍA DEL HISTORIADOR

El 1º de Julio se conmemora el DÍA DEL HISTORIADOR, en virtud de la Ley Nº 25. 566 sancionada el 14 de Marzo del 2002 por el Congreso de la Nación cuyo objetivo fundamental es “recordar y homenajear al esfuerzo que han realizado y realizan los escritores, investigadores, profesores y aficionados, dedicados al estudio, propalación y análisis de los acontecimientos de carácter histórico”.

Nuestra ciudad por excelencia, ha sido cuna de poetas; sin embargo en su seno también se proyectaron numerosos estudiosos de nuestro pasado comenzando con el joven Damián Menéndez, Adolfo Carretón, José E. de la Torre, Eduardo Lazzari, Gregorio Santiago Chervo y muchos otros.

Ellos formaron la base bibliográfica de nuestro pasado, que hace posible que hoy, no solamente se pueda recordar los hechos trascendentes de nuestra historia local y regional, sino también formar una fuerte base para profundizar estos análisis, derribar algunas de sus conjeturas o afirmaciones y enriquecer con nuevos aportes ese importante legado.

El trabajo del historiador, es enriquecido hoy con la aparición de las nuevas tecnologías de la información y la comunicación, que facilitan aún más su tarea. Pero también, en esta sociedad vertiginosa, debe correr contra el tiempo, tratando de evitar la destrucción sistemática de sus fuentes documentales, arquitectónicas y de todo formato. Este esfuerzo compromete a todo el conjunto de la sociedad.

El estudio de la Historia, hoy está abierto a numerosas disciplinas y ciencias que aportan elementos, técnicas y maquinarias perfeccionando el resultado de numerosas investigaciones.

Sin embargo, ayer como hoy, es necesario amar lo que se hace, sacrificar tiempo en bien de un trabajo o investigación, que también es necesario decir, no siempre concita la atención, de una sociedad vertiginosa.

Ayer como hoy, el polvo del pasado que analiza, acompaña a los historiadores, y las hojas amarillentas que revisa, que lee e intenta interpretar no son pruebas distintas que las que debieron surcar sus predecesores.

Su curiosidad, a veces es guía. Su entusiasmo y la fuerza de su voluntad, la llama que los motiva.

Para esos buscadores incansables, para los que ejercitan su intelectualidad tratando de reinterpretar los hechos del pasado, descubriendo sus vertientes ocultas a los ojos de los profanos, esta labor no tiene premio salvo el de su interior, que sabe y conoce el bien que hace con su trabajo y el camino que ilumina para el futuro.



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