martes, 28 de junio de 2011

29 de Junio de 1935 El surgimiento de FORJA


29 de Junio de 1935

El surgimiento de FORJA

Por Ricardo Darío Primo

ricardodarioprimo@hotmail.com


El Golpe de Estado de 1930 había derrocado a Don Hipólito Irigoyen y abierto una etapa política que algunos historiadores denominarían “La Restauración Conservadora” y otros más audaces como “Década Infame”. La denominación obedecía a los continuos fraudes electorales y negociados económicos que escandalizaron entonces a toda la sociedad.

La muerte del célebre caudillo radical acaecido el 3 de Julio de 1933 había dejado huérfanos a muchos dirigentes que querían recuperar las verdaderas banderas revolucionarias del radicalismo “yrigoyenista”,

El 29 de Junio de 1935 se realizó una asamblea constituyente y la llamada Fuerza de Orientación Radical de la Joven Argentina (F.O.R.J.A.) sostuvo una premisa que pasó a marcar un antes y un después “Somos una Argentina colonial…queremos ser una Argentina libre”.

Este grupo estuvo dirigido inicialmente por Juan B. Fleitas y Manuel Ortiz Pereyra y entre los fundadores se encontraban Arturo Jauretche (1901-1974), Gabriel del Mazo (1898-1969), Dellepiane, Homero Nicolás Manzione (Homero Manzi) (1907-1951),Jorge del Ríos, Raúl Scalabrini Ortiz (1898-1959) como inspirador del grupo, Manuel Ortiz Pereyra, Atilio García Mellad, Guillermo y Carlos Maya, Francisco Capelli, Oscar Meana entre otros.

FORJA desarrolló propuestas fuertemente nacionalistas, preconizando el retorno a principios federalistas y denunciando el colonialismo. Fueron hispanoamericanistas y antiimperialistas y realizaron fuertes críticas a la política del gobierno durante una etapa que suponían de entrega al capitalismo internacional.

Sostuvo Arturo Jauretche: “Hablaba yo en Plaza Italia en la tribuna de FORJA allá por 1936 y comentaba los dramáticos días que vivía entonces la clase media condenada a la vagancia o a las actividades semi-marginales. Señalaba al auditorio la presencia del oficial de policía que controlaba el orden e hice un elogio del funcionario cuya excelente foja de servicio conocía. El oficial muy agradecido, me hizo dos o tres venias. Pero continuando en el desarrollo del discurso, agregué: “Imaginemos ahora que este excelente funcionario no hubiera tenido la suerte de poder ingresar en la Escuela de Policía y me pregunto ahora, sin la carrera que consiguió, qué sería en este momento”. Agregué: “Es muy posible que fuese quinielero”. El funcionario se indignó, cosa razonable, pero todo el auditorio que vivía el drama comprendió perfectamente la dolorosa alternativa. Y no faltó quien me informara poco después que dos hermanos del mismo que no habían conseguido trabajo, se estaban defendiendo con el lápiz (quinieleros). Imagino el drama de ese modesto hogar; en ese tiempo no hacía falta imaginar mucho, pues se vivía en todo Buenos Aires con sus infinitas variantes” (Jauretche Arturo, EL MEDIO PELO en la sociedad argentina, Peña Lillo editor, Bs. As. 1987, Pág. 208).

Por entonces, la industrialización por sustitución de importaciones, emergía levemente sin planificación ni apoyo estatal, impulsado por el ingenio que se las arreglaba para escapar a la miseria producto de la crisis del 30’.

Los “forjistas” se esmeraron en desvincularse de una intelectualidad consideraba afín al sistema que ellos mismos criticaban. Luchaban por romper con una concepción heredaba de un modelo de país que intentaban cambiar.

Sostuvo este autor: "Éramos la primera manifestación de una conciencia argentina que se estaba creando con las transformaciones del país" y finaliza manifestando "Habíamos contribuido a la maduración de un pensamiento nacional que sólo esperaba el momento histórico y su conducción para manifestarse.

Francisco Pestanha en su trabajo “FORJA y la conciencia nacional en marcha” sostiene: La profunda intuición desarrollada por los forjistas a partir del cuestionamiento al orden establecido les permitió por su parte visualizar claramente un proceso que venía acuñándose en el subsuelo material y cultural de la patria. Ello era lógico, ya que ellos mismos eran integrantes de ese subsuelo patrio, y además, de una generación que protagonizaba una profunda revolución ética y estética. Tal como lo enseña Juan W. Wally, los componentes de Forja integraron una de las progenies más brillantes de la argentina desde todas la ramas del quehacer cultural reaccionando contra un proyecto oligárquico de país que pretendía hacer la Europa en América”.

Podemos considerar a este movimiento como el último intento por evitar lo que ellos consideraban era la desnaturalización del radicalismo tras la muerte Don Hipólito. Encontraron en el naciente peronismo, la realización plena de sus aspiraciones, por sobre todo la resistencia contra la oligarquía y el imperialismo.

No se habían dado cuenta aquellos radicales, que sin querer, con su lucha considerada “contra molinos de viento”; habían contribuido ideológicamente a un nuevo movimiento político argentino que enarbolaría algunas de sus principales banderas.