jueves, 3 de diciembre de 2015

SAN NICOLAS, entre lo unitario, lo federal y las grietas Por Ricardo Darío Primo

SAN NICOLAS, entre lo unitario, lo federal y las grietas- ESPECIAL PARA http://diariosn24.com/ Por Ricardo Darío Primo ricardodarioprimo@hotmail.com

 Un 3 de Diciembre de 1828, Juan Lavalle decide restablecer la Comandancia Militar de San Nicolás designando a tal efecto al Sargento Mayor de Caballería Cipriano Ceballos, quien desde ese momento comenzó a tener atribuciones para organizar “partidas” o milicias.

 Había derrocado al Gobernador de la Provincia Manuel Dorrego y ahora usurpando ese título, con la fuerza de las armas, emprendía su persecución que finalizaría, en Navarro, a cien kilómetros de Buenos Aires el día 9 de Diciembre.

 Después vendría su salvaje ejecución. Se derramaba de esa manera, la primera gota institucional de nuestra Historia Argentina. Los adalides del libre comercio, de la amistad con Francia e Inglaterra, los clásicos unitarios que querían europeizar nuestro país, le escribieron aconsejándole que fraguara un acta, para darle contenido “institucional” o “legal” a tamaña crimen.

 Parafraseando a muchos de la actualidad, ahí mismo comenzó la grieta en nuestra sociedad. Unitarios y federales, Librecambistas o proteccionistas. Cipayos o vendepatrias.

 Y San Nicolás en el medio, entre Buenos Aires y el interior. Espacio de fronteras que lucharía por su identidad política durante toda su existencia. ¿Hasta la actualidad? Cuando Rosas comience a dominar la escena política, nuevamente será San Nicolás la sede de su gobierno.

 Urquiza luego de su traición, lo derrocaría y también elegiría a San Nicolás para realizar el célebre Acuerdo que tienda a organizar institucionalmente nuestro país. Una brecha se cerraba y otro se abría. Buenos Aires impetuosa, soberbia, confiada en la fortaleza de sus finanzas sustentadas por el puerto y la aduana, no claudicaría ante los “catorce ranchos” del interior.

 Y sería Cepeda y Pavón, los caminos que abrirían a su Presidencia y el establecimiento de una oligarquía vacuna con olor a vaca (como la definiría Sarmiento) que se proyectaría durante décadas. Una grieta se cerraba y se abría otra nueva, que los fusiles Remington de los coroneles porteños y orientales buscarían acallar.

 Y San Nicolás en el medio, buscando a quien seguir, buscando su perfil de ciudad. El San Nicolás de las quintas, de los frutales, agroexportador, liberal económicamente hablando pero sumamente conservador en lo social y político.

 Y otros mirarían de fuera esta organización, en la cual no tendrían lugar por su condición social y económica. Estaban del otro lado. Diríamos frente al esplendor que unos pocos podrían disfrutar. Era
otra grieta.

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